miércoles, 16 de marzo de 2011

LA VIE EN ROSE

Hace mucho tiempo que no sabía nada de él. Era un viejo conocido de mi adolescencia. Nos reunimos otra vez en Facebook. Es un milagro lo que hacen estas últimas tecnologías para el ser humano. A los viejos les ayudan a no sentirse solos y a las aburridas almas a no estar tan aburridas. Al grano. Me escribió por chat que tiene vacas, gallinas, patos, y hasta caballos en su granja. Que tiene un huerto grande y un frutal. Le contesté "Qué suerte la tuya comes comida sana" y nosotros la transgénica. Yo le escribí que tengo una gran mansión, una piscina y un coche lujoso. Una vida de película, vaya. Y así yo le envidiaba a él y él me envidiaba a mí. Chatebamos todos los días y le pregunté un día "Qué tal tú granja? Debe de ser muy duro trabajar y dedicar todo tu tiempo libre a la granja, no tendrás tiempo para tu familia." Me contestó todo borde "Para tu información he vendido el piso y me compré una casa, sólo tengo un césped y unas cuantas verduras, no tengo ninguna granja".

Esta historia puede tener dos finales. Depende de gustos como dijo aquél aunque creo que más bien depende del buen escritor. Y no voy a revelar el secreto cuál de los dos me gusta más y cuál de los dos puse en primer lugar.


  • final A: 

Estaba dispuesta a abrirle mi corazón y decirle que yo tampoco tengo una gran mansión que es un juego que juego en Facebook y que vivimos en un piso de alquiler lleno de humedad, que estoy en paro ya hace años y que no tenemos coche, pero eso no es propio de los serbios que viven en el extranjero porque en Serbia no se aprecian los inmigrantes perdedores que sólo dan lástima y yo desde luego no quería dar lástima a nadie.


  • final B más positivo y optimista:
Y como dice el anuncio "No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita". Yo tengo un marido que cuando me abraza veo la vida en rosa.

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